Unamuno regresa a la Universidad de Salamanca un siglo después de su destierro por Primo de Rivera | Cultura

Miguel de Unamuno, en su despacho, en una imagen sin datar.

Santa Teresa de Jesús, san Juan de la Cruz y, el año que viene, Miguel de Unamuno (Bilbao, 1864 – Salamanca, 1936). El escritor de la Generación del 98 se unirá en 2024, un siglo después de ser desterrado por Primo de Rivera, a estas dos sacralizadas figuras entre los doctores Honoris Causa a título póstumo concedidos por la Universidad de Salamanca (USAL). Los descendientes de Unamuno han propuesto esta condecoración a la dirección de la institución para ensalzar la figura de su antepasado, emblema cultural e histórico de la ciudad. El también filósofo recuperó el prestigio de esta universidad en una época de decadencia de la entidad donde luego fue rector. El equipo de Gobierno de la USAL ha iniciado los trámites para otorgarle ese estatus mientras sus familiares lamentan la “utilización política” de sus reflexiones.

La iniciativa, destaca Pablo de Unamuno, nieto del autor, partió de que el ilustre abuelo nunca fue doctor en Salamanca, aunque sí en Madrid, y pensaron en otorgárselo a título póstumo. “Hicimos una petición al rectorado y la comisión de Gobierno la aceptó, ahora le toca al claustro de profesores, parece que será así”, celebra este catedrático de Dermatología jubilado por la USAL, quien bromea con que el filósofo “no es santo” como Teresa de Jesús o Juan de la Cruz, pero sí dejó una impronta intelectual y literaria en la ciudad. Los trámites deberán agilizarse, describe, para adecuarse en febrero de 2024 al siglo que se cumplirá entonces del destierro que ordenó Miguel Primo de Rivera por sus opiniones críticas hacia el dictador. “Dijimos que sería buen momento para nombrarlo como desagravio”, añade De Unamuno.

Carta de Miguel de Unamuno, en una imagen cedida por la casa museo del escritor.
Carta de Miguel de Unamuno, en una imagen cedida por la casa museo del escritor.

Esta figura se encuentra “de absoluta actualidad, tal vez por las películas o el documental”, apunta el nieto. “Todos los políticos en campaña lo nombran de vez en cuando y lo quieren poner en sus filas”, detalla, con “intentos de manipulación”. El escritor nacido en Bilbao se afilió al PSOE en su juventud, pero durante su madurez literaria y personal reflexionó sobre cada periodo sin vincularse con ninguna ideología. “Todos cogen una frase que les venga bien y sueltan ‘Como dijo Unamuno…”, lamenta el descendiente. El mantra de “Venceréis, pero no convenceréis” ha vencido en la opinión pública y en el cine, aunque no convence a sus descendientes. Según su nieto, originalmente escribió “Vencer no es convencer”, lema “un poco más suave” que ha derivado en ese mensaje tantas veces repetido en el marco de su enfrentamiento dialéctico con el militar Millán Astray en octubre de 1936, en los primeros meses de la Guerra Civil española.

Enrique Santos de Unamuno, biznieto del también alcalde vitalicio de Salamanca, lamenta el empeño del dictador Francisco Franco por “capitalizarlo e intentar lavarle la cara” pese a que fueron los sectores reaccionarios quienes más cargaron contra el escritor. “La gente se mueve por emociones, hay frases dudosas como que apoyó el franquismo, es una trampa”, critica el descendiente, pues esa época pilló a Miguel de Unamuno con 72 años “y no interpretó bien los tiempos: él pensaba que sería una acción militar prorepublicana similar a las del siglo XIX y no un golpe de Estado fascista con mayor peso de la violencia”. “Franco fue muy sagaz para engañar a la gente, en las últimas cartas Unamuno admitió que quizá Franco tenía más dobleces de lo que parecía”, manifiesta su descendiente.

Santos sospecha que la muerte de su bisabuelo, nunca aclarada del todo y bajo sospechas de envenenamiento, obedeció a la pugna entre las ideas reformistas de Unamuno y una ciudad tan conservadora, de tradición católica y con poderes fácticos reaccionarios como Salamanca. “En el museo Unamuno hay cartas donde escribió ‘Por decir que vencer no es convencer me han destituido”, señala el también profesor en la Universidad de Extremadura. Gracias a él, reitera, Salamanca recuperó el postín perdido al contar con un intelectual de pedigrí internacional, muy implicado asimismo con el desarrollo de la institución, entre sus aulas y despachos.

La Casa Museo de Unamuno en Puerto del Rosario, en la isla de Fuerteventura.
La Casa Museo de Unamuno en Puerto del Rosario, en la isla de Fuerteventura.Getty

La directora del Museo Unamuno en Salamanca, Ana Chaguaceda, se congratula del inminente nombramiento del nuevo doctor Honoris Causa. “Estamos a punto de entrar en 2024 y conmemorar el destierro y exilio ocurrido entonces como castigo a sus ideas”, indica, ante el centenario a ese adiós forzoso que lo llevó a París, Hendaya o Fuerteventura. Este “premio especial por su marcado acento institucional y académico” llega a quien fuera rector, vicerrector, profesor y decano en Salamanca, donde ejerció como “entregado profesor y gestor universitario”. El año que viene, un siglo después de ser tratado como un paria, se hará eterno en la Universidad donde forjó su leyenda.

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